domingo, 17 de octubre de 2021

It's been a while

Algún día tendré la sana costumbre de no pasarme por aquí sólo cuando estoy para el arrastre, por eso de recordar tiempos mejores, cosas bonitas que puedan animarme.

Pero he pasado por un hospital llorando a mares mientras gritaba que necesitaba ayuda.

Pero he tenido que oír cómo se mofaban de cosas que ni entienden, ni quieren entender, y quizás, sólo quizás si vieran la de mierda que tengo que meterme, los 10 kilos que he perdido en 9 meses, los 45'5 en los que me he quedado cuando mido 1.65, las ojeras, o los pómulos marcados, quizás, a lo mejor y con suerte, se callarían la puta boca y no hablarían de mi como el cotilleo de la oficina.

Pero he mirado con demasiado deseo los bajos de un autobús, he mirado sin cruzar, y he deseado que ojalá, por fin, algo me liberase de mi carga, y la carga que supongo para quienes me rodean; no puedo mas que pensar en que es cuanto menos irónico: No quiero ser una carga, pero precisamente no quiero hacerles la putada a los que tengo cerca de mi, por irme, por desaparecer, por mucho que el cuerpo me lo lleve pidiendo demasiados meses.

Y el mundo no me lo pone fácil, ni siquiera me mira con desprecio, simplemente me señala y me excluye como si pudiera contagiarles una enfermedad mortal o salpicarles si me abro las venas con un cúter. Les da igual, la última cita de psiquiatría tuvo que ser telefónica, comenté preocupada mi bajada de peso y la respuesta fue un "seguro que tienes reservas" ¿dónde? ¿dónde que yo las vea?

De mandarme más antidepresivos complementarios al único que no me ha dado efectos secundarios de la ostia, simplemente por "notarme un poco triste" [¡¿cómo coño quieres que esté en pleno duelo llorando día si día también!?] 

    Como no saber si estaba dormida o despierta y tocar las paredes durante una semana como si todavía fuera un sueño; 

    Como comer sin que hubiera mañana para al rato deseando sinceramente poder retener algo acabar todo por el desagüe;

    Como no poder dar un paso sin notar mil agujas en las piernas como si fuera la sirenita (la de verdad) de Andersen sin quererlo.

Estoy harta de esconder que tengo una enfermedad mental, algo así debían sentir los seropositivos con el boom del VIH en los 80? Tengo estrés postraumático, y una de las personas que podía ayudarme a sobrellevarlo falleció el jodido 16 de julio, de madrugada, entre un jueves y un viernes, para no molestar siquiera si estabas trabajando, como ella era, como siempre era, tranquila, peinada, feliz, deseándonos lo mejor y que no estuviéramos tristes por ella...¿Cómo no vamos a estarlo?¿Cómo no voy a estarlo si eras prácticamente como mi madre?. Y me duele meses después como si quemara, como si volviera una y otra vez a esa llamada que me atravesó para abrirme en canal, que no para, que me dan ganas de vomitar todo esto, que lloro pero no me desahogo, que no sé que hacer mas, y me siento tan jodidamente perdida...

Dicen que cuando te parten el corazón literalmente tienes una herida física, pequeña y sin importancia pero física. Sentí esa llamada como si me hundieran el pecho hasta arrancármelo, sin poder respirar, sin poder reaccionar, y sin darme cuenta de que estaba empapando la camiseta en lágrimas.

Y no acaba, no ayuda un padre enfermo que ni siquiera él se toma en serio su salud, no ayuda que te escondan información, no ayuda volver a estar pendiente del teléfono esperando la llamada donde me confirmen que le han ingresado no ayuda sentirme en el filo de la navaja, no puedo perder a nadie más, no puedo perderle a él, no puedo perderle al menos tan pronto. 

Estoy jodida

Y estoy harta de sentirme así de jodida

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