Sentirte incómoda en tu propia piel nunca es agradable
Como si el cuerpo que habitas fuera de paso y necesites un par de habitaciones extra.
Tanto que te ahoga, te asfixia, se agarra el pecho y no te suelta.
Porque te creíste liebre pero te despiertas en unas mandíbulas que no conoces
Y eso que cruje son tus costillas
